martes, 7 de febrero de 2012

:: Cambio radical de actitud para atacar los grandes problemas de salud de México



Con datos tan alarmantes como que en México hay un 70% de prevalencia de obesidad y sobrepeso o que el 80% de las personas con hipertensión (1) en nuestro país son de alto riesgo cardiovascular, pensaríamos que grandescambios se están haciendo a todos los niveles para propiciar otra tendencia en el desarrollo de dichos eventos. Sin embargo, no es así. La realidad es que seguimos escuchando estos datos todos los días y se han vuelto ya, al igual que la violencia cotidiana, en parte del escenario nacional en dónde en general, “no pasa nada”.

Recientemente tuve la oportunidad de escuchar aespecialistas de alto nivel hablar sobre la imperante necesidad de cambiar actitudes y de cómo los grandes médicos, nutriólogos e investigadores de este país deben convertirse en facilitadores del conocimiento para formar verdaderos recursos humanos en asistencia; de cómo el paciente debería ser educado, no sólo con información sino con las herramientas necesarias para tomar activas medidas de control en su condición de salud.

Podríamos resumir que la típica respuesta de un paciente mexicano promedio después de una consulta médica cuando se le pregunta como le fue, sería contestar algo así como – Bien, tengo la presión arterial un poquito alta, el azúcar en 110, el colesterol ligeramente fuera de rango y ando un poquito pasado de peso, pero fuera de eso, estoy muy bien- Increíblemente esta es la descripción de un paciente de alto riesgo que sin embargo se percibe a sí mismo, “bien”. Por el otro lado, ¿qué sucede con el médico tratante? Muchas veces no explica bien al paciente de la condición que padece y la evolución de la misma, no pone metas terapéuticas, falla en realizar un cálculo de riesgo individual, no da seguimiento a las visitas posteriores. Si el paciente deja de ir, dejó de ir y ya. En otros casos inclusive no se toma la presión arterial como parte de la rutina en la consulta o no se toma bien. Los expertos médicos discutieron de cómo cambiar esta mentalidad de ambos lados. Por un lado, la sociedad debe estar educada, pero no solo con información a su alcance sino información que le ayude a tomar acción proactivamente y por otro lado, en el caso de los médicos, no basta con tener conocimientos y destrezas sino un cambio de actitud. Sería increíble que el médico se atreviera a ser autocrítico y evaluarse, no por cuánto sabe, sino por cuánto se equivoca en sus rutinas diarias con los pacientes para poder cambiarlo.

Albert Einstein (2) decía que la definición de locura es cuando siempre se hace lo mismo esperando tener diferentes resultados. ¿No estamos actuando entonces como verdaderos locos en el abordaje de estos gravísimos problemas de salud? ¿Qué pasaría si nos atreviéramos a romper paradigmas, a salir de nuestra zona de confort, si cambiamos nuestro chip mental, si somos autocríticos y dejamos de temerle al fracaso y vencemos nuestros propios fantasmas egocéntricos? Seguramente tendríamos algo mejor de lo que tenemos ahora, o al menos tendríamos algo diferente.


Fuentes:
1. http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=327
2. http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=327

Imagen CORTESÍA DE:

http://jeffreytf.wordpress.com/2009/06/23/dos-verbos-cuatro-actitudes/

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